En el año 1556 tras las abdicaciones de Bruselas, Carlos de Gante ( Carlos I de España y Carlos V como emperador de Sacro Imperio Romano Germánico), inicia su marcha hasta su retiro en Yuste de La Vera (Cáceres).

El Emperador desembarcó en Laredo tras una agitada travesía el 28 de septiembre de 1556 y salió de allí el 6 de octubre. Atraviesa la Meseta siguiendo el Camino de Castilla o Cordel de Merinas con un tiempo de otoño avanzado, poco apto para viajar. Las abundantes lluvias complicaron su viaje, “el peor tiempo del mundo”, se lamenta Luis de Quijada, antiguo compañero de armas y hombre de su máxima confianza.
El 9 noviembre durmió en Gallegos de Solmirón, el 10 reemprende el viaje hasta el Barco de Ávila, lugar donde pernoctó, pasando primero por la Villa y término municipal de La Horcajada, con un recorrido estimado de más 9 km de cordel.
“Ya desde por la mañana bajaban todos los vecinos de la sierra y se movilizaron los del Barco, yendo muchos a pie y a caballo hasta cerca de la Horcajada, formándose apretadas filas desde la puerta de la Villa a los dos lados del camino de Castilla. Al aparecer la comitiva con el conde Beus M. de Hubermont, el secretario Quijada, y un buen golpe de servidores, las aclamaciones de estos pueblerinos fueron ensordecedoras. Más al llegar el emperador, fue tal el asombro y la sensación de respeto, que todos enmudecieron y se arrodillaban. Don Carlos, con su natural bondad les indicaba que se levantaran dando muestras de agradecimiento” (Juan de Solís , cronista barcense)
Así pues, el día 9 de noviembre de 1556, la comitiva cruzó el río Corneja y por primera y última vez, un emperador pasó por nuestras tierras. Por primera y última vez, aquellos habitantes del año 1556 vieron de cerca y en persona a su rey
Jorge Perez 25-09-2024 / Responder
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